• EXPERIENCIAS CON EL RESUCITADO

    Experiencias con el Resucitado

    Vivir una Semana Santa en plan de Ejercicios, oración y encuentro con el Señor, no siempre nos es posible. Motivo para dar gracias, máxime si te encuentras en un lugar apartado del ruido, en plena naturaleza con un ambiente de silencio, con espacios agradables que invitan a la contemplación y agradecimiento a Dios que a través de esta naturaleza viva nos habla del cuidado que tiene de sus hijos al crear tanta belleza y que debemos cuidar para disfrute de todos.

    Este lugar es la casa de Espiritualidad del Santuario de Montiel, de las Terciarias Capuchinas en Benaguacil-Valencia

    Coincidimos la Semana Santa del 2015, dos grupos de ejercitantes (22 Hnas) 2 de Santa Ana, y las demás Terciarias Capuchinas, y un grupo de 30 seminaristas del Seminario de Moncada-Valencia,     1º y 2º de Filosofía. El ver a 30 muchachos, algunos ya maduritos, decididos a entregar su vida como sacerdotes al servicio de los hnos, te ayuda a tomar conciencia de la generosidad que mueve a muchos jóvenes y lo que los Ejercicios anuales suponen.

    Semana Santa especial, no solo por las charlas, los momentos prolongados de oración con el Señor, sino las celebraciones de esta semana, acompañando a Jesús, desde la institución de la Eucaristía, la crucifixión con su traición, negaciones y abandono. Toda ella vivida de manera intensa pero, destacando la Vigilia pascual por el significado y por el modo de vivirla.

    A las 22,00 horas del sábado nos encontramos todas en la zona de salida a la montaña, para iniciar la ceremonia con la encendida del fuego. Cómo vuela la imaginación, sobre todo la de las que no hemos tenido la oportunidad de visitar con frecuencia el Santuario de Montiel, hasta aquellas primeras hermanas que iniciaron la Congregación y que quizá algún año tuvieron la dicha de celebrarla con nuestro P. Fundador, Luis Amigó ¿Cómo sería aquella Vigilia Pascual?

    Pero nos centramos ahora en la vivida este año. La encendida del fuego… el depositar cada una un poco de incienso sobre el mismo… las lecturas… los cantos. Seguramente que Jesús miraría complacido recordando aquel primer sábado santo.

    A continuación de la encendida del fuego, bajamos todas a la Capilla del Cristo con las lámparas encendidas, no solo las de cera, sino las del espíritu, para continuar la celebración de la Vigilia, con las lecturas, cantos y aleluyas. Vigilia que con seguridad quedará grabada para tiempo en todas las participantes.

    Finalizada la Eucaristía subimos a la celebración fraterna, preparada con cariño por la Comunidad de Montiel y los correspondientes abrazos y felicitaciones.

     ¡CRISTO HA RESUCITADO!. También nosotras con El. 

    ¡ALELUYA!

    Ana María Larramendi

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